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INFORMACION VETERINARIA

Displasia de Cadera


¿Qué es la displasia?

 El término displasia proviene de las palabras griegas “dys” dificultad y “plasso” o “platto” formas, consecuentemente el término displasia hace referencia a la dificultad en formarse bien o “desarrollo inadecuado”. En el caso de articulaciones, el término displasia engloba varias alteraciones que producen que la articulación no se desarrolle de un modo armónico y correcto durante la fase de crecimiento del cachorro. La displasia de cadera puede originar incongruencia articular, laxitud articular, o ambas.

En condiciones normales, la cabeza del fémur tiene una forma esférica que se inserta en una cavidad de la cadera llamada acetábulo. La incongruencia articular se produce cuando la cabeza del fémur y el acetábulo de la cadera no “engranan” correctamente. La cabeza femoral ya no es esférica, sino aplanada (forma de seta); y el acetábulo es poco profundo y no aporta estabilidad a la cabeza.

La laxitud articular aparece cuando la configuración de la cabeza femoral y el acetábulo son correctas pero los elementos que los deben mantener firmemente estables para sus movimientos no lo hacen, y presenta “holgura”, con lo que el apoyo de la cabeza no es en el fondo del acetábulo, sino sobre los bordes exteriores de este.

De una manera u otra, el resultado es que la articulación se inflama. La cantidad de líquido sinovial aumenta lo que desplaza todavía más el fémur de la cavidad. El cartílago articular se desgasta y daña y la capsula se engrosa. El resultado final es la aparición de una  osteoartritis o artrosis que puede provocar dolor y cojera.

¿Mi perro puede tener displasia?

Aunque puede ocurrir en cualquier raza y articulación, el término displasia hace referencia a las alteraciones que tienen un origen hereditario.  Afecta principalmente a razas grandes con rápido crecimiento, y las más predispuestas son el pastor alemán, rotweiller, labrador y golden retriever, y también aparece en otras razas de perros grandes y gigantes, pero tambien en razas pequeñas y medianas como el cocker spaniel. Debes sospechar que tu perro pueda tener displasia si mueve mucho el culo al andar, corre con las dos patas juntas o tiene dificultad a saltar o subirse a los sitios.

En animales jóvenes, que todavía no han terminado el desarrollo tu veterinario puede notar la laxitud articular con una sencilla exploración.

En la raza labrador se ha desarrollado un test genético que permite predecir la posibilidad de que tu perro desarrolle displasia https://www.bioiberica.com/salud-animal/animales-de-compania/salud-articular/dysgen-test/ y probablemente se desarrollen para otras razas en el futuro.

Sus padres son “libres de displasia”. ¿Mi cachorro también?

La displasia tiene un componente hereditario en el que intervienen varios genes. Aunque los padres no hayan desarrollado displasia no implica que no sean portadores de algunos de estos genes y, aunque es menos probable, no es seguro que los cachorros resultantes de ese cruce no la padezcan. Lo que si es seguro, es que si los padres tienen displasia existe muchas posibilidades de que más cachorros de esa camada desarrollen la enfermedad, por lo que el control reproductivo de los animales afectados es fundamental para poco a poco ir disminuyendo la incidencia.

 

¿Puedo evitar que mi perro desarrolle displasia?

Al tener un origen genético, no se puede evitar que aparezca.  Una buena alimentación, control del peso, ejercicio adecuado y el uso de condroprotectores pueden reducir la gravedad de los síntomas  y de las complicaciones, pero no evitarlos.

 

Quiero saber si mi perro tiene displasia de cadera. ¿Qué debo hacer?

Es muy importante el diagnóstico precoz, antes de que aparezcan cojeras.  Esto permitirá aplicar a tiempo tratamientos  médicos y/o quirúrgicos que eviten o reduzcan las complicaciones posteriores.

La primera radiografía puede realizarse sobre los 4 meses de edad. Son unas radiografías utilizando el método PennHip (Pennsylvania Hip Improvement Program).  Se realizan provocando la compresión y la distracción de la cadera. Se comparan ambas radiografías para saber cuánto cede la cadera y mediante unas tablas podemos saber las posibilidades de que ese animal desarrolle displasia de cadera en el futuro.

Si la primera radiografía no mostró signos de displasia o no se realizó, se debe realizar una segunda entre los 6 y 8 meses de edad para comprobar la evolución del desarrollo de la articulación. Si no hubiera signos de displasia en la segunda se recomienda realizar  una última radiografía cuando termine el crecimiento entre los 12 y 18 meses de edad. Si no hubiera displasia ya no la desarrollará nunca.

Si no se ha hecho el diagnóstico precoz, una radiografía bajo sedación o anestesia confirmará o descartará la existencia de la enfermedad y la presencia de signos de osteoartrosis.

 ¿Qué síntomas tendrá mi perro con displasia?

Un 50% de los perros displásicos no tendrá más síntomas que los ya comentados de mover mucho la cadera al andar, correr con las patas juntas y dificultad en el salto, incluso aunque desarrollen artrosis.

Sin embargo, otro 50 % tendrá dolor de leve a severo, que le producirá cojera, dificultad para moverse e incluso le puede provocar cambio de carácter por el dolor.  En ocasiones, hay perros que pueden manifestar dolor en edades jóvenes y después recuperarse con o sin medicación. El dolor puede reaparecer en edades medianas e irá entonces empeorando con la edad, con el ejercicio o con determinadas condiciones ambientales como el frío y la humedad.

¿Cuál es el tratamiento de la displasia de cadera?

Si diagnosticamos precozmente la displasia podemos realizar algunas técnicas quirúrgicas encaminadas a cambiar la conformación de la cadera y que el animal no desarrolle sintomatología.

Si el la radiografía del Penn-Hipp indica una alta posibilidad de desarrollo de displasia podemos realizar una sinfisiodesis. Es una cirugía poco traumática que consiste en cerrar la unión entre los dos pubis mediante un bisturí eléctrico.

Si la detección es antes de un año (siempre que no haya ya signos de osteoartrosis) existen técnicas como la osteotomía doble o triple de cadera que buscan cambiar la conformación de la cadera y aumentar la inclinación del acetábulo para que el fémur no se subluxe.

Por otro lado podemos utilizar también los tratamientos médicos que detallamos para el animal adulto para disminuir los síntomas y ralentizar el progreso de la osteoartritis. Cuanto antes se comience a manejar correctamente el perro mas tiempo estará sin dolor.

Si el animal ya es adulto recomendamos:

1,. Control del peso: Los animales con sobrepeso desarrollan más artrosis y tienen más dolor, por lo que mantenerle en un peso óptimo debe ser el objetivo principal

2.-  Musculación y ejercicio: El objetivo es mejorar la musculatura que rodea la cadera para que ofrezca el soporte que no hace el hueso. Además, ayuda a mantener al animal en su peso optimo y mas activo y feliz. Se debe hacer un Plan individualizado para ir mejorando poco a poco, ya que si se va demasiado deprisa los efectos serán contrarios a lo que deseamos.

3.- Condroprotección: Consiste en dar a la articulación sustancias que la ayuden a regenerarse

4.- Control de la Inflamación: la inflamación produce sustancias que dañan el cartílago articular, por lo que uno de los objetivos fundamentales será tener controlada la inflamación. Se pueden usar desde ácidos grasos a medicamentos antiinflamatorios convencionales.

5.- Control del dolor: Cuando un animal tiene dolor disminuye de manera drástica su bienestar, por lo que los veterinarios pautaremos medicaciones para controlarlo e incluso suprimirlo totalmente.

6.- Terapias celulares: Consiste en la introducción de células madre dentro de la articulación para que reparen los daños en el cartílago articular.

7.- Fisioterapia: Ayuda a mantener la movilidad, bajar la inflamación

7.- Cirugía: Cuando todo falla o bien existen  otras razones que hacen preferible esta opción, podemos optar fundamentalmente por dos cirugías:

  • Prótesis de cadera: Consisten en reemplazar la cabeza del fémur y el acetábulo que no funcionan por una prótesis artificial. El éxito de esta cirugía es del 90% en manos de un cirujano experto.
  • Artroplastia: Consiste en cortar la cabeza del fémur. Con el tiempo se forma un fibrosis que permite andar al animal. los resultados pueden ser buenos en perros de poco peso. Para animales mayores los resultados pueden ser variables

 Puedes ampliar información sobre la osteoartrosis haciendo click en la palabra

Los veterinarios de Vetersalud le preparan un Plan individualizado para su perro con displasia de cadera. Seguir las pautas recomendadas y las revisiones del Plan ayudará enormemente a que su perro pueda vivir con la mejor calidad de vida posible.



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